Una postal del infierno
04/02/26 10:54 | Locales
Familias de la calle San José denuncian que una montaña de tierra acumulada frente a sus viviendas hace que la vida cotidiana sea insoportable. 'No tienen respeto por la gente', aseguran.
La paciencia de los vecinos del barrio GM, en General Lagos, llegó a su límite. Lo que comenzó como un movimiento de suelos terminó convirtiéndose en una muralla de tierra que hoy amenaza con 'enterrar' literalmente el frente de sus hogares.
Un día a día entre el polvo: Para los residentes de la calle San José, mantener la higiene básica se volvió una misión imposible. A pesar de mantener puertas y ventanas herméticamente cerradas, el polvillo invade cada rincón de las viviendas, afectando la salud y la calidad de vida de grandes y chicos.
'Tengo todo cerrado y así y todo entra tierra, es terrible. Estamos cansados', relató con indignación uno de los vecinos afectados por la situación.
El pedido: un poco de distancia: El reclamo no busca detener las obras, sino apelar al sentido común y al respeto por la comunidad. Según los damnificados, existe espacio suficiente para acopiar el material a una distancia prudencial que no afecte directamente a las fachadas de las casas.
'Si no ven las casitas es porque quedamos enterrados', sentenciaron con ironía y amargura, exigiendo que las autoridades correspondientes o la empresa a cargo muevan los montículos de lugar de manera inmediata.
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